EUCIMA 2016

El jueves 28 de abril, en un pequeño recinto deportivo abandonado, propiedad de la Universidad Complutense de Madrid, abría sus puertas la octava edición del Encuentro Universitario de Circo de Madrid (EUCIMA). Era la edición de la consolidación, el sexto año con “formato encuentro” (3-4 días de acampada), el tercero con Gala en el Teatro Circo Price, el año de aprender de los errores y montar algo muy grande.

 

La organización, compuesta por más de 20 personas que dedican mucho de su tiempo de forma altruista, comenzó a planificar esta edición con 6 meses de adelanto. Una de las tareas principales era la de evitar que la eterna burocracia y el denso entramado legal volviesen a hacer peligrar el encuentro, como sucedió el año pasado. Por suerte, este año se hicieron los deberes y el EUCIMA pudo realizarse sin sobresaltos y con dos bonitas carpas bajo el cálido sol que acompañó el fin de semana. Además, este año se intentaron ampliar las infraestructuras y las actividades, consiguiendo un encuentro grande y diverso, pero manteniendo la cercanía y proximidad que otorgan estos eventos circenses.
El objetivo parecía cumplido, las preinscripciones funcionaron muy bien y se llegó al límite de aforo del encuentro: 850 personas acudieron al encuentro al completo, convirtiéndolo actualmente en el mayor encuentro de circo en España. Los temores sobre realizar el encuentro en el “puente de mayo” y la coincidencia con el Viña Rock se disiparon cuando empezaron a venir asistentes con buen ritmo y sonrisas en sus caras.

 

Pese a ser el año con más asistentes, el clima reinante fue excelente. No había más que darse una vuelta por el recinto para observar a mucha gente con la sonrisa en la cara, divirtiéndose, compartiendo trucos, entrenando o simplemente viendo a otros. Quizá el punto negativo fue que, al carecer de un gran gimnasio (había dos pequeñas salas disponibles), la oferta y actividad de talleres de circo fue menor de lo habitual.

Daba comienzo un largo fin de semana circense con una programación de lo más variada: jornadas de circo social, varios conciertos, talleres, cabaret de circo, campeonato de volley-maza, mañana familiar, olimpiadas y la gran gala en el Teatro Circo Price. En las jornadas de Circo Social se debatieron diversos temas sobre la realidad del circo como herramienta socio-educativa, y se desarrollaron talleres de clown. Se contó con participantes como Pallasos en Rebeldía, Circo Piruleto, Saniclown, Payasos sin Fronteras, Acircándonos, etc.
Se volvió a contar con una actuación de calle, esta vez con la compañía andaluza Tresperté, que presentaron bajo la carpa su nuevo espectáculo “Oopart”, una bonita obra combinando una ingeniosa estructura futurista con una buena dosis de banquinas, acrobacia y humor.
 
Como novedad, este año se instaló un trapecio volante y muchos de los asistentes pudieron disfrutar de la sensación de volar en esta estructura. Otra de las innovaciones fue la de realizar, el día 30, una “Batalla de Aéreos”, un evento algo anárquico, a modo de competición entre dos equipos, donde el público decidía las distintas pruebas y a los ganadores.
 
Foto de Noa Zabaleta
Otra novedad fue que, debido a la capacidad limitada de la carpa, el cabaret del día 29 de abril se realizó en dos pases. Todo un éxito, ya que se pudo disfrutar con comodidad de grandes artistas como Julietta Birkeland (malabares), Nina Savidi (red aérea), Jose Illanes (música, clown), Rebeca(cuerda lisa), Magdalena (verticales y contorsión) y Nico (aros), presentados por una triunfal Mon Salmón.
 
El resto de actividades también tuvieron buena aceptación, como la zona de slackline, zona de monociclos, torneo de volley-maza, etc. Los conciertos de The Flutedogs, Odé Zulé y EntrePapeles aportaron la nota diversa del encuentro y animaron las noches en la carpa, protegidos del frío de la noche madrileña.
 

 
El colofón del encuentro fue la Gran Gala de Circo Internacional, realizada por tercera ocasión consecutiva en el Teatro Circo Price. El reto de este año lo supuso el realizar dos pases de la gala, uno para los inscritos al EUCIMA y otro para el público general. Para ello se reunió un elenco de un nivel en conjunto pocas veces visto en una gala de un encuentro de circo. Presentó la Gala José Luis Redondo, “Ricky, el Profesor de Tenis”, que enseguida se metió al público en el bolsillo y les hizo retorcerse de risa. Abrieron la noche Antonio Segura y Max Lasala, de la compañía Akoreacro, con un bellísimo número de cuadro aéreo. Siguió el joven malabarista Jimmy González que escogió la arcilla y sus formas cambiantes para mostrar una elegante combinación de malabares y danza.
 

 
Las finlandesas Lotta y Stina triunfaron con su cuidado y potente número de portes sobre rulo. Jacob Sharpe sorprendió a todos con su nivel de diábolos y su peculiar puesta en escena, acabando su número con cuatro diábolos en el aire, recogiéndolos tras hacer una pirueta. Las jovencísimas Olena y Svitlana ofrecieron ocho minutos de malabares sobre monociclo, a un nivel que sólo parece explicarse por provenir de la escuela de circo de Kiev. El número aéreo correspondió a la canadiense Erika Nguyen, muy elegante con el aro. Cerró la gala un malabarista ya reconocido como leyenda, Viktor Kee, con su nueva producción, fiel a su estilo propio.
 
Reto conseguido, más de 1800 personas asistieron a esta gran noche de circo, lo que supuso casi duplicar el número de espectadores del año previo. 
La Mañana Familiar volvió a funcionar muy bien. Uno de los cometidos del EUCIMA es ayudar a difundir el circo entre todas las personas. Por tanto parece básico empezar por los más pequeños. Diversas actividades y espectáculos relacionados con el circo que disfrutaron los más de 200 niños que se acercaron el domingo hasta el encuentro.
 
Tras las olimpiadas del domingo y la tradicional lanzada se cerró la octava edición del EUCIMA. La que deja una gran sonrisa en la cara de los participantes y de los organizadores. La que se confirma como una gran cita anual circense que no conviene perderse.